TUTEAR A LA MAR
Algunos que vivimos, sentimos y entendemos la mar y la tenemos como algo propio y cercano que nos trasmite su fuerza y grandiosidad, siempre la tuteamos sentados frente a frente al tiempo que susurramos ¡Que rebelde estás hoy!, con lo relajada que estabas ayer. La familiaridad en el trato no es sinónimo ni implica pérdida de respeto por parte de quien capta el lenguaje que tal fuerza natural nos transmite. No queda nada afectuoso espetar ¡Que marejada lleva usted hoy!.
Tenemos una mar que añora el encuentro con su océano y es merecedora de ser conocida.
Mientras tanto...navegamos con el disfrute de sus generosas olas y el escozor del hiriente salitre en los labios, en la confianza de una feliz llegada a puerto para todos.¿Atracamos aqui?

Chicristi dijo
Vivo sin vivir en mí por saber quién eres (bueno, no es para tanto pero es que ... no sé, tengo a dos personas en mente y no sé cuál de los dos eres)
Smuacs.
11 Junio 2006 | 06:35 PM